Por Diego Heller.
Que una banda nueva –y argentina- despierte pasión en Alfredo Rosso, hombre que ha escuchado todo y algo más, es buen síntoma. Por eso, uno se despoja de prejuicios y le hace un guiño: una pasada, a matar o morir. Si el primer tema (Descubriendo Certezas) no tuviera el desgarro potente del mejor Bunbury, tal vez hubiese ganado el stop. Pero no. De los aires de kermese de Enciéndete para mí a la base ricotera de Rabia, un disco redondo, inclasificable, ineludible.